Nombrar lo que sí sucede: el valor de observar sin juicio en el acompañamiento educativo

Matemáticas manipulativas

Nombrar lo que sí sucede: el valor de observar sin juicio en el acompañamiento educativo

En el día a día con la infancia, a menudo nos centramos en lo que “falta”: lo que aún no ha aprendido, lo que todavía no consigue hacer, lo que debería estar sabiendo ya. Pero ¿y si cambiamos la mirada? ¿Y si, en lugar de buscar continuamente lo que no está, aprendemos a ver y a nombrar lo que sí sucede?

Observar sin juicio es una manera profunda de acompañar. Es dejar de lado el control, las expectativas adultas y las etiquetas, para mirar con ojos curiosos y presencia real. Es sostener el proceso de cada criatura desde la confianza, sin anticipar, sin empujar, sin comparar.

Ver lo invisible, nombrar lo esencial

Cuando cambiamos el foco, descubrimos muchas cosas que estaban ahí, pero no veíamos:

  • Que se ha atrevido a preguntar, aunque antes no se atrevía.
  • Que hoy se ha quedado más rato en la propuesta, sin que nadie se lo recordara.
  • Que ha compartido un material con otra criatura, sin que nadie se lo pidiera.
  • Que por fin se ha lanzado a resolver ese problema que evitaba.

Esos pequeños grandes gestos, si los nombramos, se vuelven visibles también para quien los ha hecho. Cuando decimos: “He visto que hoy te has esperado para hablar, eso no es fácil y lo has conseguido”, estamos validando el esfuerzo, no el resultado. Estamos diciendo: “Estoy aquí, te veo”.

Observar sin juicio: un acto de cuidado

Observar sin juicio no es no intervenir. Es intervenir de otro modo: desde el respeto, desde la escucha, desde el reconocimiento. Implica:

  • No anticipar lo que creemos que va a pasar.
  • No corregir de inmediato lo que parece un error.
  • No interpretar con prisa lo que la criatura está haciendo.

Implica mirar con calma, sin la necesidad de que todo tenga una explicación rápida o una finalidad inmediata. Porque a veces lo que ocurre es más profundo que lo que parece. Porque a veces lo que está creciendo es invisible al ojo que solo busca resultados.

Educar desde lo que sí hay

Nombrar lo que sí sucede transforma la relación educativa. Cambia el clima del aula o del hogar. Cuando una criatura siente que su proceso es valorado, aunque sea lento, aunque esté lleno de dudas, se siente segura para seguir explorando. Crece su autoestima. Se conecta con su deseo de aprender.

Y para nosotras, las personas adultas, también cambia algo: pasamos de la exigencia al asombro. Del “debería” al “mira esto que ha pasado”. Y en ese cambio, también nos educamos.

Nombrar lo que sí sucede es una forma de cuidar. Es reconocer que el aprendizaje no siempre es visible, que muchas veces crece en silencio, en lo pequeño, en lo cotidiano. Y que estar presentes, con una mirada que acompaña sin presionar, puede ser lo que marque la diferencia.

Quizá educar también sea eso: aprender a ver de otra manera. Y recordar que, muchas veces, lo esencial ya está sucediendo, aunque no lo hayamos nombrado todavía.

No Comments

Post A Comment